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6 de abril de 2012

Oriente es Oriente

En los días previos a escribir este post me vino a la memoria una frase del exfutbolista de origen argelino Zinedine Zidane. Durante una entrevista  que se le hizo, en su mayor esplendor profesional, expresaba que  nunca olvidaba donde estaba Oriente, haciendo referencia a que la fama y el éxito no se le había subido a la cabeza, que siempre había tenido claro sus referentes. Desde luego, me llamo mucho la atención, es la primera vez que escuchaba esta expresión. Me pareció muy acertada y significativa.

Oriente proviene del  vocablo latino Oriens (aparecer, nacer, levantarse). Como sabemos, alude a la salida del Sol que se produce por el punto cardinal Este, en contraposición a Occidente-Poniente,  en el punto cardinal Oeste, donde se da el ocaso del astro.  No obstante, la perspectiva europea ha sido el eje de la delimitación simbólica de Oriente y Occidente.

Este eurocentrismo  deriva en una asimilación entre Occidente, Europa y Norte, en nuestros mapas físicos y mentales. En nuestras coordenadas culturales hablamos de perder el norte como  si nuestra brújula interior estuviera condicionada por nuestra ubicación en el mapa geopolítico. En nuestro imaginario occidental, el Norte, próspero, marca la dirección a seguir. Lo correcto. Lo avanzado. Con lo cual, si no sabes donde vas, si te sales del camino, pierdes el norte.



Los mapamundis al uso nos han afianzado en esta convicción. La proyección más conocida y usada de mapamundi es la Proyección de Mercator, claramente eurocéntrica. Hasta que la Proyección de Peters ha venido a plasmarnos sobre el papel unas dimensiones más proporcionadas de todos los territorios, atravesados o no por la pobreza, la invisibilidad o los egos.


La historia también nos ha mostrado en infinidad de ocasiones como todo pasa y todo llega. Los ciclos socioeconómicos son dinámicos, nada es de una vez y para siempre.  De esta manera, son  muchos los países que emergen ahora del Sur y de Oriente con fuerza para situarse como potencias económicas mundiales. Ahora son visibles. Ahora cuentan. Las cosas cambian inexorablemente. Nuestras referencias se tambalean.

Quizás los mapas los dibujarán otros lápices. Quizás la historia la escribirán otras manos. No obstante, el sol saldrá por Oriente cada día, voluntariosamente, como hasta ahora. Oriente es Oriente.

Viridiana



19 de marzo de 2012

¿Shockeados?

En 2009 pude ver en el festival de San Sebastián el impactante y desazonador documental The shock (La doctrina del shock), codirigido  por Mat Whitecross y  el polifacético y siempre interesante Michael Winterbottom. 2012, lo vuelvo a ver, me parece de una actualidad aplastante, la historia continúa.

El documental está basado en el libro La doctrina del shock: el auge del capitalismo, de la periodista canadiense Naomi Klein, muy conocida por su obra No logo. El documental sigue fielmente el ensayo de Klein donde se recorre la historia B de la genealogía del libre mercado y como esta ha impuesto sus reglas sobre lo social, sobre lo público. La obra propone una tesis contundente pero ilustrada claramente con hechos de la historia reciente: el capitalismo se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico. Las sociedades debilitadas por situaciones de estrés, miedo y desconcierto ceden al recorte de  derechos e intereses, antes impensable e intolerable. El miedo es el guante que noquea a las sociedades y legitima que decidan por nosotros. Nos dicen "no hay remedio", nos hace sentir culpables y ceder por "nuestro bien".

Klein narra  como la tesis económica defendida por el economista Milton Friedman y la Escuela Económica de Chicago, el “capitalismo del desastre”, ha instado a diferentes gobiernos a aprovechar los períodos de crisis económicas, guerras y desastres naturales, para saquear los intereses públicos y dar vía libre a la desregulación de la economía. Del Chile de Pinochet al 11-S, del Katrina a Irak, el documental rastrea las conexiones existentes entre sociedades amedrentadas por sus circunstancias (reales o construidas) y la implementación de medidas de privatización estatal y desregulación financiera.

Desde luego, la situación europea daría para un nuevo capítulo o epílogo. Los datos económicos que constantemente nos llegan alimentan nuestros fantasmas. Tenemos miedo. Miedo a perder nuestro trabajo. Miedo a perder lo que tenemos. Miedo a un futuro incierto. El miedo inmoviliza. Nos dicen que hay que recortar, que no hay otra opción para salvar el barco que soltar lastre.

No obstante, esta narrativa del miedo nos empieza a resultar menos sorprendente. Ya les hemos visto el cobre. La historia reciente es prolija en los desmanes de estas políticas. Queremos acciones reales contra la crisis, no ser la carne de cañón para los delirios de grandeza de las oligarquías. Nosotros somos el capitán del barco, imprescindible no olvidarse de trazar una hoja de ruta común.

Viridiana

19 de diciembre de 2011

Pesadilla antes de Navidad


Se acerca el día compañeros. De hecho, ya estamos metidos en pleno espíritu navideño. Id haciendo gárgaras porque el sábado toca comer polvorones hasta reventar. Son días de amor sí, pero amor al consumismo compulsivo. De ir a la caza del mejor regalo para primos, padres, cuñados, suegras. Y eso no es fácil, lo sé. Se necesita mínimo dos meses de entrenamiento en el gimnasio para poder soportar las colas infinitas, para poder sortear a la gente por las callejuelas del centro de las ciudades, para poder aguantarte las ganas de empujar a la señora mayor (vulgarmente: vieja con rulos permanentados) que pretende colarse en el Corte Inglés.

Pero no todo va a ser negativo en estas fechas. Nos quedan las cenas, comidas y vuelta a comer con la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Acabar doblados de tanto marisco y cordero. Comprad Almax en la farmacia. Y, ¿qué me decís del momento zambomba y villancicos? ¿Se os ocurre algo más entrañable? Ese instante en que tu cuñada, peinada para la ocasión con un lazo dorado enorme en el moño, te agarra con fuerza mientras jura que el lazo es de la colección de invierno de Versace. Tú  sabes que miente porque lo has visto en el escaparate del chino de la esquina, pero da igual, ella  te agarra como si le fuera la vida en ello y te anima para entonar el  Fum, Fum, Fum, hacia Belén va una burra rín rín, yo me remendaba, yo me remendé. ¡Maravilloso!

No ha lugar a discutir sobre las drogas que tomaron los autores de las letras de los villancicos, sólo hay que dedicarse a cantar y cantar. Pero si queréis ir para nota, un consejo: comprad una botella de anís del mono y ensayad ritmillos pintorescos con una cucharilla de café, ¡qué bonito esto de la Navidad!! ¡Se me saltan las lágrimas de pensarlo!

Luego están las familias modernas que cambiaron las jotas, versos y demás coplillas populares tan propias de mi casa en estas fechas, por el karaoke de la play station. Ahora en vez de discutir por temas de tierras o Urdangarín o herencias o el vestido de la cuñada a conjunto con el lazo, las familias se pelean por coger el micro y cantar la canción de Raphael “Hoy puede ser mi gran noche”.  

En fin, un poco de seriedad por favor, al fin y al cabo, estos días los inventaron para el  recogimiento religioso. Con tanto jolgorio lúdico, nos hemos salido del redil y  hemos olvidado que el principal motivo de tanta celebración es  el catolicismo y sus fechas sagradas del calendario. La liturgia de una religión cada vez más licuada  pero muy presente e incluso aún beligerante en muchos países del mundo. Por eso, para estos días, os invito a ver una película. No es Ben-Hur, ni Moisés, ni la vida bíblica de Jesucristo, que también tienen su gracia, no digo que no. Mi película se llama INCENDIES.

Es un filme canadiense de 2010, cuyo director, Denis Villeneuve, pretende retratar de manera excelente pero muy particular el conflicto entre pueblos y la crueldad infinita a la que conduce el fanatismo religioso y la fe ciega en las ideas. Es la historia de dos gemelos que tras la muerte de su madre tienen que cumplir su última voluntad. Para ello tendrán que  viajar a algún lugar de Oriente Medio y descubrir su verdadera historia, un pasado marcado por el odio y la guerra.

Espero que el cine contribuya a enseñarnos que ni los fanatismos, ni demás -ismos son salida para conseguir el amor que predicamos en estas fechas. El amor y la paz se consiguen con tolerancia y sin egoísmos, hermanos, comprendiendo más los problemas del prójimo y de los pueblos del mundo. Amen. Pero, cómo no, también disfrutando de las veladas con familias y amigos aunque se pongan lazos dorados en el moño y desafinen con Raphael.

¡¡Que para el 2012 sigamos cantando villancicos y hagamos de este mundo un lugar un poco menos ciego y algo más justo. FUM, FUM, FUM!!

Ultramarinos Bodeler
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