18 de julio de 2016

Siempre NO.




Fuente imagen: http://www.theuntappedsource.com/details.php?prodId=1107


No le escribas. No lo llames. No lo busques. No le digas que sí a la primera invitación. Hacete valer, hacete desear. Primero, querete a vos. No derroches energía en él. No le demuestres, no te expongas. No le pidas algo que él, es incapaz de darte por sí solo. Evitá sonreírle, pensará que estás entregada. Poné cara de superada, como si vinieras de acostarte con un plantel de fútbol. Minimizá cada cosa que te dice. No idealices. No le creas absolutamente nada de lo que te prometa. Te miente. Todos mienten. No te quiere ni te querrá. Sólo vos podés amarte de forma genuina. Disfrutá de tu cama extra grande. Hacé acrobacias en ella. Andá desnuda por tu casa, lucí tu flacidez sin temor. Comete el plato entero, mejor si no compartís. No te acuerdes de su existencia. Borrálo. Reseteáte. Practicá yoga, reiki, biodecodificación. Volvete una experta en terapias del alma. Meditá, exhaltáte el ego. Fortalecete vos e ignorálo, a él. Sé feliz, pero no lo llames. No lo busques. No le escribas. Limpiá de tu memoria cada cosa que te dijo. Hacé de cuenta que jamás existió. Y cuando ya hayas hecho todo para no sentir y para no mostrar lo que realmente sentís, vestíte de lápida y declaráte huérfana de amor propio.


Vitrina Rasgada




Siempre NO.




Fuente imagen: http://www.theuntappedsource.com/details.php?prodId=1107


No le escribas. No lo llames. No lo busques. No le digas que sí, a la primera invitación. Hacete valer, hacete desear. Primero, querete a vos. No derroches energía en él. No le demuestres, no te expongas. No le pidas algo que él, es incapaz de darte por sí solo. Evitá sonreírle, pensará que estás entregada. Poné cara de superada, como si vinieras de acostarte con un plantel de fútbol. Minimizá cada cosa que te dice. No idealices. No le creas absolutamente nada de lo que te diga. Te miente. Todos mienten. No te quiere ni te querrá. Sólo vos podés amarte de forma genuina. Disfrutá de tu cama extra grande, hacé acrobacias en ella. Andá desnuda por tu casa, hacé gala de tu flacidez sin temor a lucirla. Comete el plato entero, mejor si no compartís. No te acuerdes de su existencia. Borrálo. Reseteáte. Hacé yoga, reiki, biodecodificación, terapias del alma. Meditá, exhaltáte el ego. Fortalecete vos e ignorálo, a él. Sé feliz, pero no lo llames. No lo busques. No le escribas. Limpiá de tu memoria cada cosa que te dijo. Hacé de cuenta que jamás existió. Y cuando ya hayas hecho todo para no sentir y para no mostrar lo que realmente sentís, vestíte de lápida y declaráte huérfana de amor propio.


Vitrina Rasgada




13 de marzo de 2016

Fragmento de mí


Él me dejó revuelta. Completamente atormentada. Supo sin saber, acariciar mi alma hasta el punto de destrozarla. Quedé vacía, desmembrada. Por un tiempo largo, de ese que se saborea cuando el desamor se hace carne,  me apagué en soledad. Me dediqué a recorrer mis miserias, a fin de hallar la causa real de la pérdida. Pero, no la encontré. Buceé por días, meses, en mis contradicciones y falencias. Desesperada, busqué la explicación que calmase el dolor.
Y en ese mar de hechos, suposiciones y elucubraciones, me hundí. Quizás, la lógica no sirva de justificativo para nombrar tu ausencia. Ni haya argumento válido para entender por qué no estás. Tal vez, sea el momento de despojarme de mis atavíos de luto y volver a besar.
Besar a desconocidos con gusto a aventura, con cobertura de noches plácidas y eternas, y relleno de algodón de azúcar. Poder sentir en mi boca, cosquillas que invadan el cuerpo y ericen la piel. Relamerme los labios una y otra vez, y así quitar las costras de amargura y angustia que hicieron nicho en ellos.
Sí, amor ausente. Debo volver a besar.


Laurencia Melancolía

Fuente imagen: http://www.musee-rodin.fr/


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