13 de marzo de 2016

Fragmento de mí


Él me dejó revuelta. Completamente atormentada. Supo sin saber, acariciar mi alma hasta el punto de destrozarla. Quedé vacía, desmembrada. Por un tiempo largo, de ese que se saborea cuando el desamor se hace carne,  me apagué en soledad. Me dediqué a recorrer mis miserias, a fin de hallar la causa real de la pérdida. Pero, no la encontré. Buceé por días, meses, en mis contradicciones y falencias. Desesperada, busqué la explicación que calmase el dolor.
Y en ese mar de hechos, suposiciones y elucubraciones, me hundí. Quizás, la lógica no sirva de justificativo para nombrar tu ausencia. Ni haya argumento válido para entender por qué no estás. Tal vez, sea el momento de despojarme de mis atavíos de luto y volver a besar.
Besar a desconocidos con gusto a aventura, con cobertura de noches plácidas y eternas, y relleno de algodón de azúcar. Poder sentir en mi boca, cosquillas que invadan el cuerpo y ericen la piel. Relamerme los labios una y otra vez, y así quitar las costras de amargura y angustia que hicieron nicho en ellos.
Sí, amor ausente. Debo volver a besar.


Laurencia Melancolía

Fuente imagen: http://www.musee-rodin.fr/


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