6 de diciembre de 2011

Yo confieso

Yo confieso que no entiendo nada. Desayunarse cada día con una retahíla de noticias socioeconómicas tan sangrantes me sume en grises pensamientos y cavilaciones, me hace sentir una pesada incertidumbre.  Para qué mirar al cielo y ver que tiempo se barrunta como hacían nuestros mayores, nuestros ancestros, me pregunto. En esta aciaga actualidad parece inevitable mirar hacia lo que los mercados financieros (amalgama abstracta donde las haya) y sus vaivenes reflejen, pero te sorprendes mirando una brújula inservible, pérdida en un bosque que no deja ver el sol. La lucha por la supervivencia del hombre en frente de una dura naturaleza ha devenido una pugna con su propia ambición desbocada, sin dirección conocida. Antes corríamos delante del depredador, ahora nuestros leones son otros. ¿Hacía dónde podemos correr, cómo ponernos a salvo de nuestras propias contradicciones?

El cine se convierte en estos tiempos deslucidos en una especie de catarsis chamánica. Quizás no es una cura pero me alivia del desencanto y el tedio, me acompaña en esta travesía. A modo de medicina, me llevo impresiones, ideas, imágenes que me ayudan a componer una foto dinámica de lo que está pasando. Y comprender siempre calma. Inside job y Margin Call me han ayudado a comprender algo más la crisis sistémica que vivimos.

Inside Job (Charles Ferguson, 2010), es un muy interesante documental (premiado con el óscar) que  analiza la crisis de las hipotecas basura, desde diferentes perspectivas, poniendo el foco no sólo en los tiburones financieros, sino también en los gobiernos que han permitido  la desregulación del sistema financiero y los economistas que han avalado y bendecido las medidas neoliberales.

Sin duda, el director consigue con incisivas pinceladas de realidad descarnada (poniendo contra la pared a más de un entrevistado ante su propio cinismo) que salgas del cine poniéndole cara a esa abstracción del “mercado financiero”.


Por otro lado,  Margin call (J.C. Chandor, 2010) es una ópera prima que tiene como una de sus principales bazas un plantel de actores soberbio (entre ellos, Kevin Spacey, Jeremy Irons y Stanley Tucci).
Se trata de un thriller que, desde la ficción, recrea los momentos previos al derrumbe de Wall Street. Y lo hace desde el lado de los financieros, retratando  las 24 horas previas al inicio de la crisis financiera en 2008, contextualizando la acción en un  banco de inversión y la toma de decisiones que llevan a cabo los protagonistas para resolver su encrucijada profesional y personal.

Inside Job y Margin Call, dos propuestas  complementarias sobre una realidad con muchas aristas.  Dos caras de la misma moneda, girando en el aire, esperando su suerte.

El cartel de Margin call reza:”Alguien tendrá que pagar”. Sin duda, estamos pagando una gran mayoría un sinsentido, pero como siempre, y en eso las cosas no han cambiado tanto, el más débil es siempre el que quedará fuera del juego, cualquiera de nosotros. Y en esto, tenemos algo que decir, no podemos echar pelotas fuera.  

Viridiana

2 comentarios:

  1. Inside job es imprescindible para todos aquellos que quieran descubrir que se esconde detrás de lo que nos está pasando. Muy bueno el tratamiento de Ferguson. Margin call también me gustó, sobre todo en el campo de las interpretaciones. Es un notable drama intimista con fuertes connotaciones morales. Un abrazo!

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