5 de marzo de 2012

Así los imaginé, así los retraté...

Hesíodo, poeta griego, siglo VII a.C.

Fue en Ascra, mientras cuidaba a su rebaño de ovejas, cuando todo lo imaginó. Intrigado miraba al cielo, en búsqueda de respuestas al origen de tal perfección. Aquel cosmos deslumbrante escondía más de una razón, por ello fue heroica su proeza y ambicioso su corazón. En su afán de desmontar los hilos del universo, contra viento y marea, él se embarcó. Los dioses agradecidos, inmortalidad le obsequiaron. Y él sin sospecharlo, en un gran poeta se convirtió.


Rafael Cansinos Assens, escritor español, 1882-1964.

Ocurrió una tarde. Rafael estaba leyendo unas cartas enviadas por su tío desde allende los mares, cuando la duda asaltó sus pensamientos. ¿De dónde provenía su apellido? ¿Hasta dónde se adentraban las ramas de su árbol genealógico? Inquieto y perseverante, se dedicó en alma y vida a husmear en sus orígenes sefardíes. La búsqueda de su propia identidad lo llevaría por los mágicos caminos de la literatura. Antes de recuperar la memoria judía española, él sabía que debía descubrir su propio talmud.


Ernest Hemingway, escritor y periodista estadounidense, 1899-1961.

Ring Lardner Jr. jamás imaginó que iría a la guerra. Sin embargo, lo hizo. Disfrazado de Ernest Hemingway, se embarcó hacia Europa en defensa de los valores humanitarios que desde pequeño profesó. La guerra dejaría en él profundas huellas, que lo acompañarían hasta el último de sus días. Apasionado e intenso, quiso vivir la Historia y formar parte de ella. Ya no se contentaba con escribirla y por ello, se propuso vivenciarla. Es por ti querido amigo, por quien hoy doblan las campanas.


Miguel de Cervantes Saaverdra, escritor español, 1547-1616.

La mano le dolía, y mucho. Pero, Miguel continuaba escribiendo. Horas y horas se pasaba frente a un pedazo de papel imaginando disparatadas proezas y aventuras, dignas del más locuaz caballero. Los años en cautiverio fueron duros y cruentos. Sin embargo, él supo crear un mundo paralelo, aquel que le permitió fugarse de aquella condenada existencia. Sus poesías nunca llegaron a buen puerto, pero el “Manco de Lepanto” junto con su más famoso invento, se las ingenió para escapar bien lejos, hacia la tierra de lo fantasioso e incierto…


Laurencia Melancolía



1 comentario:

  1. Maravillosas pinceladas de literatura y vida! Unas biografías breves pero inmensas.

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