24 de abril de 2012

EL BOSQUE ANIMADO

El bandido Fendetestas y el alma en pena de Fiz de Cotobelo aún no han descubierto los bosques de la Serra do Courel, sino no hubieran dudado en cambiar de lugar en el que soñar despiertos.

Muy lejos de meigallos e bruxas se encuentran los bosques gallegos más fabulosos. Bosques con duendes, vacas y ovejas, con prados y  sotos de castaños eternos que en su interior guardan mil y una leyendas.   Ese lugar mágico se levanta entorno al río Lor, al sur de la provincia de Lugo, cumbres de hasta 1600 metros sorprenden a cualquier viajero que se adentre en este cuento de hadas que es Courel.

Caracterizada por su aislamiento histórico, la Serra de Courel pareciera que ha permanecido con el reloj parado,  pues los años no han pasado por esas montañas como han pasado por los demás. Lo agreste del terreno y su incomunicación han marcado desde siempre a sus habitantes, repartidos en multitud de  aldeas de estructura medieval diseminadas entre los bosques, habitantes que antaño vivieron en castros, pero de eso ya  hace muchos muchos años.


Se dedicaban fundamentalmente a la pequeña agricultura y ganadería, hoy en día aún hay bastante gente en estos menesteres pero la gran emigración de los años 50 y 60, marcó para siempre el destino de Courel, vaciando gran parte de las aldeas. De hecho, el flujo migratorio no ha parado desde principios de siglo XX y aún hoy los jóvenes marchan a las capitales en busca de un futuro laboral mejor.

Pero los sotos de castaños centenarios permanecen y año tras año te dan la bienvenida los musgos que se comen las piedras, los troncos y los árboles, los castros huellas de otros tiempos,  la niebla tenebrosa que se cuela entre las ramas y el sonido de los búhos e curuxas que  asustan al caminante solitario, las cabañas en los prados, el verde intenso y único, los montes alzados amenazantes, las carreteras sinuosas, las aguas heladas del río. Puentes y casiñas, huertas y artesanos. Música en las manos.  Eso es Courel. Donde el tiempo no pasa, donde el tiempo no existe.



Aldeas empoleiradas, típica arquitectura de la sierra, casas de losa apiñadas con tejados de pizarra, callejuelas estrechas por donde no caben los coches, con musgo en los tejados, por vacas y ovejas rodeaos. Seara, Seceda, Ferramulín, Vilar, Parada, Pedrafita do Courel son algunos de los muchos  ejemplos. También Folgoso y Seoane do Courel un poco más grandes, donde se aúnan todos los servicios y tiendas de la sierra que abastecen a los demás núcleos. Luego están los testigos silenciosos de la bonanza de otros tiempos como  Hórreos de grandes y prósperas casas, que quedó abandonada hace algunas décadas.

Es pues una zona rural sin artificios para urbanitas de fin de semana. Afortunadamente, aún está muy lejos de explotar el turismo al estilo Pirineos, pero sus paisajes no tienen nada que envidiar a cualquier otro. Se respira autenticidad por sus esquinas y  recuerdos de otro tiempo en los que  vivir allí no era el cuento de hadas que  inspiran sus bosques.

De momento no hay bandido, aunque los hubo, ni fantasma conocido, aunque dicen que haberlos hailos. Pero esto también es un bosque animado, un bosque encantado, lleno de historias de vida escondidas detrás de las ventanas y de las ramas.  Lo que si tuvieron fue un poeta, Uxio Novoneira, que le cantó a sus montes y al que le dedicaron el día de las letras gallegas en 2010. Os regalo uno de sus poemas:

  Serra aberta (Os eidos II)
“Terras outas e soias!
Serras longas mouras!
Eu son esta coor de soedá
Ancares soñados co lonxe!
Penas de Marco de Meio Mundo en ringuileira do
Candedo ás Moás!
Alto da Lucenza Formigueiros Montouto Pía-Páxaro
Tesos cumes do Courel! Pobos probes
Ardidos de tristura mouros de queimados!
Lor ruxindo polo val pecho!
Ucedo e ucedo!
Fontiñas outas
penedos
carrozos escuros
fragas agros soutos e devesas! Labregos e pastoras
que soio vistes
istes tesos e máis estes vales!
Aturula a curuxa e canta o cuco
Medindo o tempo quedo que se para na cor e tornándose
Contra un ven cravarse no sitio onde máis se sinte!”

                                            




Fotos y texto de Ultramarinos Bodeler

*Fiz de Cotobelo y el bandido Fendetestas son personajes de la película “El bosque Animado”  de José Luis Cuerda. (1987) y de la novela del mismo nombre, en que está basada, que escribió Wenceslao Fernández Flórez







1 comentario:

  1. Maravilloso lugar !!! el verdor es increible !!...cuando uno mira la naturaleza se da cuenta cuan sesgado es el propio circulo cromatico. Y esa capillita medieval me desperto la nostalgia...que ganas de volver !!!

    ResponderEliminar

Se ha producido un error en este gadget.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...