26 de junio de 2013

Baudelaire, Maldito Poeta


Charles Baudelaire, artista francés  (París, 1821 - 1867). De una cuna burguesa a bohemio pendenciero por las calles de París, asiduo de círculos literarios y artísticos, polémico e irreverente, critico de arte, traductor de Edgar Allan Poe. 


Su familia le embarcó hasta las Antillas para corregirle sin éxito,  declarado ofensor de la moral pública y de las buenas costumbres,  desordenado, disoluto,  drogadicto y uno de los mejores poetas de la literatura hasta su muerte,  a causa de una sífilis que le encontró en los bajos fondos que tanto frecuentaba.

Sus obras más destacadas son Las flores del Mal,  poemario publicado en 1857 y Los Paraísos Artificiales 1860, magnífico ensayo de un experto fumador de opio que evoca el viaje por las sensaciones, la percepción interior del hombre consumidor de substancias como vino,  hachís y  opio, así como también su decadencia.





Fragmento de Los Paraísos Artificiales:

El Vino
 "(...) El vino es semejante al hombre: Jamás se sabrá hasta qué punto es posible estimarlo y despreciarlo, amarlo y odiarlo, ni de cuántos actos sublimes o fechorías monstruosas es capaz. No seamos entonces más crueles con él que con nosotros mismos y tratémoslo como nuestro igual.
    A veces me parece que oigo decir al vino (que habla, con su alma, con esa voz de los espíritus que sólo los espíritus oyen): "Hombre, bienamado mío, quiero alzar hacia ti, a despecho de mi cárcel vítrea y de mis cerrojos de corcho, un canto lleno de fraternidad, un canto colmado de dicha, de luz y de esperanza. Yo no soy ingrato; bien sé que te debo la vida. Sé lo que el dármela te ha costado de labor y de, sol sobre la espalda. Tú me has dado la vida, y yo te recompensaré. Y te pagaré ampliamente mi deuda, pues experimento una dicha extraordinaria cuando caigo en un garguero sediento, después del trabajo. El pecho de un buen hombre es una morada que me complace más que las melancólicas e insensibles bodegas. Es una alegre tumba donde realizo con entusiasmo mi destino. Hago en el estómago del trabajador un gran tole-tole, y desde allí por escaleras invisibles, subo hasta su cerebro, donde ejecuto mi danza suprema."

Remordimiento Póstumo. Las Flores del Mal:

"Cuando duermas, mi bella tenebrosa, en el fondo de un monumento construído, en mármol negro, y no tengas por alcoba y mansión más que una bóveda lluviosa y una fosa profunda; cuando la piedra, oprimiendo tu pecho miedoso y tus flancos que ablanda una molicie encantadora, impida a tu pecho latir y querer y a tus pies seguir su curso aventurero, la tumba, confidente de mi sueño infinito —porque la tumba siempre comprenderá al poeta— durante esas largas noches de las que el sueño, ha sido desterrado, te dirá: "¿De qué te sirve, cortesana imperfecta, no haber conocido lo que lloran los muertos?" —Y el gusano roerá tu piel, como un remordimiento. "

El Veneno. Las Flores del Mal:

Revestir sabe el vino los más sórdidos antros
de un milagroso lujo,
y hace surgir más de un pórtico fabuloso
entre el oro de su rojo vapor,
como el sol que se pone en un cielo nublado.

Agranda el opio aquello que no tolera límites,
lo ilimitado alarga,
el tiempo profundiza, los deleites ahonda,
y de placer triste y oscuro,
anega y colma al alba rebasada.

Más todo eso no vale el veneno que fluye
de tus ojos, de tus verdes ojos,
lagos donde mi alma tiembla y se ve invertida...
Llegan mis sueños en tropel,
para abrevar en esos dos abismos amargos.

Más todo eso no vale el prodigio terrible
de tu mordiente saliva, 
que sume en el olvido a mi alma impenitente
y, el vértigo arrastrando,
la trae desfallecida a orillas de la muerte.



Ultramarinos Bodeler

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