24 de diciembre de 2012

Aparece el propietario de un balón que el tsunami de Japón llevó hasta Alaska



Qué decir de BcnDays!, pues que es un señor crack en todos los sentidos, que me encanta reírme del mundo con él y que siempre está ahí cuando le necesitas. Una de sus mil facetas distintas es ser un experto en cine y el 50% del alma del blog www.despuesde1984.es, donde podéis encontrar todo lo que buscáis sobre el séptimo arte desde un prisma muy especial. Hoy, abandona el cine por un rato (un gran logro que me apunto) y nos cuenta una preciosa historia mínima que nos ha emocionado porque, encima, es real. (Ultramarinos Bodeler)
La navidad está a la vuelta de la esquina. Corren malos tiempos y todos tenemos días en los que es difícil ser optimista. Las noticias no ayudan, en más de una ocasión he manifestado en un arranque de profunda indignación “¡ya no miro ni leo más noticias!”, aunque personalmente nunca termino por completar esa hazaña y sigo atento al martirio constante de primas de riesgo, rescates, políticas hostiles y desahucios que han invadido nuestra realidad. Un buen día las amigas de Una habitación propia me ofrecen la oportunidad de darle la vuelta a mi propósito y no sólo me proponen encontrar una noticia a destacar del 2012, me piden que la noticia sea positiva. Una búsqueda de la esperanza, “razones para creer” me dijeron. “¡Qué gran idea, como no se me había ocurrido antes!” pensé. Si en tantas ocasiones tenemos la sensación de que la buena suerte nos ha dado la espalda, ¿Por qué no le damos nosotros la espalda a la mala suerte?

No os podéis imaginar el buen cuerpo que deja la búsqueda de buenas noticias en la red. Encontré multitud de historias de superación, esperanzadores proyectos de sostenibilidad, proezas inimaginables, generosas propuestas solidarias y grandes logros en investigación. En serio, probadlo algún día, yo ya he aprendido la lección. Además tiene la ventaja de que la proximidad de la navidad no es un requisito necesario, tenéis todo el tiempo del mundo para hacer vuestra búsqueda particular de buenas noticias. Para la ocasión he decidido compartir una historia pequeña, de esas que hacen recobrar la esperanza en medio de la desolación. Dejo las grandes gestas para vosotros – yo ya hice los deberes, y pienso seguir haciéndolos – y me centro en un gesto pequeño pensando en lo que podría mejorar el planeta si juntásemos o incluso fuésemos alguno de los protagonistas de esas historias mínimas.

Misaki Murakami es un adolescente nipón de 16 años que vive en una de las ciudades de la provincia de Iwate, una de las más afectadas por el tsunami de marzo del 2011. El tsunami arrasó por completo la casa donde vivía con su familia y tras la tragedia le ha resultado imposible recobrar ni una sola de las posesiones.



En abril del 2012 salta la noticia: “Aparece el propietario de un balón que el tsunami de Japón llevó hasta Alaska”. Un matrimonio, David y Yumi Baxter, que reside en las afueras de Anchorage, capital de Alaska encontró en la playa una pelota con la inscripción "Ánimo Misaki Murakami!" en japonés. La pareja se puso entonces en contacto con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense para intentar dar con el propietario de la pelota. Tras ver en los medios la imagen de la pelota con su nombre escrito sobre ella, Murakami ha asegurado no tener duda de que el balón es suyo.
El mensaje de la pelota data de marzo del 2005, 7 años antes. Es un mensaje firmado por alumnos de tercer curso de la escuela primaria a la que asistía el joven, un regalo de despedida que le hicieron hace siete años sus hoy excompañeros de clase cuando se disponía a cambiar de colegio. El adolescente se ha mostrado muy contento por la noticia ya que es la única pertenencia que ha podido recuperar tras perderlo todo en el tsunami.






Murakami ha dado las gracias personalmente por teléfono a la pareja que encontró la pelota, la cual, por su parte, le ha explicado que tiene planeado viajar a Japón el mes próximo para entregarle personalmente la pelota.
Por desgracia hay muchos Murakamis en el planeta y esta noticia, además de provocarnos una sonrisa, nos enseña que también puede haber muchos Baxter dispuestos a equilibrar la balanza así como también hay sorprendentes golpes de buena suerte en la vida. Murakami no ha recuperado todas las pertenencias que se fueron con su antiguo hogar pero seguro que este detalle ha sido para él la esperanza y energía suficientes para seguir adelante. ¿No os recuerda a la clásica historia del naufrago y del mensaje en una botella? ¿Puede llegar ese mensaje al otro extremo del planeta? Los Baxter y Misaki Murakami nos demuestran que sí. Aunque parezca que todo esté perdido siempre hay esperanza, y más gracias a los pequeños logros de todos. No soy muy de fiestas navideñas, pero sí soy de pequeños gestos y de confiar en los demás. ¡Mucha fuerza y que el 2013 nos traiga optimismo, esperanza y muchas buenas
notícias.



BCNDAYS 






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