2 de enero de 2013

Si viene la policía, sacad la uvas y disimulad



Nos sobran los motivos para indignarnos y salir a la calle, nos sobran los motivos para desconcertarnos y tirarnos de los pelos, nos sobran los motivos para frenar este despropósito, nos sobran los motivos para decir NO.




Aunque a veces se caiga en la desesperanza, en el no creer en los demás, en pensar que la gente no se levanta del sofá, en que las personas no se movilizan, no creen, pasan de todo y prefieren ver cualquier cosa en la tele, con tal de no pensar. Nos sobran los motivos para creer que eso, no es tan cierto como parece.

Si alguna cosa ha salido reforzada de todo este cambio mundial, guerra económica, dictadura financiera o como le quieran llamar (en cualquier caso, prefiero no llamarle crisis), es la sociedad civil, esa que grita día a día por las calles: Esto no es una crisis, esto es una estafa!

Las nuevas formas de acción colectiva maravillarían a cualquier teórico político de principios de siglo XX. Con un solo click en “me gusta” de Facebook, retuiteando o apretando el botoncito de reenviar en móviles y ordenadores, podemos crear una convocatoria multitudinaria en cualquier plaza del mundo. 

Definimos sociedad civil como una amplia gama de organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro que están presentes en la vida pública, expresan los intereses y valores de sus miembros y de otros, según consideraciones éticas, culturales, políticas, científicas, religiosas o filantrópicas.

Por lo tanto, el término organizaciones de la sociedad civil abarca una gran variedad de instancias: grupos comunitarios, organizaciones no gubernamentales, grupos indígenas, instituciones de caridad, organizaciones religiosas, asociaciones profesionales y fundaciones”.

Así, los movimientos sociales son actores políticos fundamentales ante la propagación del pensamiento único, orquestada desde las altas instituciones políticas, económicas y mediáticas. La globalización, la libre circulación de capitales y  mercancías, la desregularización continua y la perdida de poder de los estados  que nos ha llevado a este callejón oscuro, también ha tenido su lado bueno y es la explosión de las telecomunicaciones, el crecimiento exponencial de las redes transnacionales, la intercomunicación inmediata de las personas y de las ideas.

Rodríguez Giralt  profesor de psicología de la acción colectiva comenta “las prácticas de resistencia, de redefinición de la vida política, pública o cotidiana, se estructuran en torno a las condiciones y cartografías por las que el poder actual se vehicula. Vemos que las condiciones para el control y la uniformidad sirven también para constituir nuevas prácticas de libertad, organización y alternativa. Como vemos, o veremos, estas redefiniciones nutren la capilaridad y las transformaciones que experimenta el control y el poder dominante, pero nutren también las formas y posibilidades de la acción colectiva destinada a transformar la vida social".

Entonces  ¿Nos sobran o no los motivos para pensar que la gente está despierta? Claro que sí, y el que no lo esté, le despertaremos. Ya muchos de los que no se movían han abierto el ojillo y se están lavando la cara y quitándose las legañas.  O si no ¿Qué ha sido la acampada del 15M en España, ejemplo mundial de movilización ciudadana? o las protestas de los empleados del servicio público de salud de Madrid y las de mil sectores profesionales más, o las trifulcas de mineros, las manifestaciones masivas delante del Congreso o en cualquier calle de cualquier ciudad,  el movimiento ciudadano que frena multitud de desahucios, las iniciativas exitosas del banco de alimentos, el movimiento de los “yayoflautas”  y un infinito etcétera. ¿Acaso no cambiaron el destino de su pueblo los ciudadanos que se revolucionaron en los países árabes?


La sociedad civil está muy despierta e intercomunicada, a pesar de todo y esa es una gran noticia positiva. Tenemos que ser conscientes de nuestra fuerza, de nuestra capacidad de movilización  y estar orgullosos de las cosas que se han conseguido.

Quizás no podremos cambiar el mundo, decir otra cosa sería propio de un hippie pasado de LSD, pero sí que podemos cambiar las cosas a nuestro alrededor, buenas prácticas y granitos de arena que mejoran nuestra vida o la de alguna persona que este a nuestro alcance. Tenemos muchos ejemplos para saber que las cosas se consiguen, que quien no llora no mama. Nos sobran lo motivos para levantarnos y andar  ¿Vas a ser tú el que se quede en el sofá tragándose culebrones?



Ultramarinos Bodeler

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