Nos
sobran los motivos para indignarnos y salir a la calle, nos sobran los motivos para desconcertarnos y tirarnos de los pelos, nos sobran los motivos para
frenar este despropósito, nos sobran los motivos para decir NO.
Aunque
a veces se caiga en la desesperanza, en el no creer en los demás, en pensar que
la gente no se levanta del sofá, en que las personas no se movilizan, no creen,
pasan de todo y prefieren ver cualquier cosa en la tele, con tal de no pensar.
Nos sobran los motivos para creer que eso, no es tan cierto como parece.

Las
nuevas formas de acción colectiva maravillarían a cualquier teórico político de
principios de siglo XX. Con un solo click en “me gusta” de Facebook,
retuiteando o apretando el botoncito de reenviar en móviles y ordenadores,
podemos crear una convocatoria multitudinaria en cualquier plaza del
mundo.
Definimos
sociedad civil como una amplia gama de organizaciones
no gubernamentales y
sin fines de
lucro que están presentes en la vida pública, expresan los intereses y valores
de sus miembros y de otros, según consideraciones éticas, culturales,
políticas, científicas, religiosas o filantrópicas.
Por lo
tanto, el término organizaciones de la sociedad civil abarca una gran variedad
de instancias: grupos comunitarios, organizaciones no gubernamentales, grupos
indígenas, instituciones de caridad, organizaciones religiosas, asociaciones
profesionales y fundaciones”.
Así,
los movimientos sociales son actores políticos fundamentales ante la
propagación del pensamiento único, orquestada desde las altas instituciones políticas,
económicas y mediáticas. La globalización, la libre circulación de capitales y mercancías, la desregularización continua
y la perdida de poder de los estados que nos ha llevado a este callejón oscuro, también ha tenido
su lado bueno y es la explosión de las telecomunicaciones, el crecimiento
exponencial de las redes transnacionales, la intercomunicación inmediata de las
personas y de las ideas.


La
sociedad civil está muy despierta e intercomunicada, a pesar de todo y esa es
una gran noticia positiva. Tenemos que ser conscientes de nuestra fuerza, de nuestra
capacidad de movilización y estar
orgullosos de las cosas que se han conseguido.
Quizás
no podremos cambiar el mundo, decir otra cosa sería propio de un hippie pasado
de LSD, pero sí que podemos cambiar las cosas a nuestro alrededor, buenas
prácticas y granitos de arena que mejoran nuestra vida o la de alguna persona
que este a nuestro alcance. Tenemos muchos ejemplos para saber que las cosas se
consiguen, que quien no llora no mama. Nos sobran lo motivos para levantarnos y
andar ¿Vas a ser tú el que se quede
en el sofá tragándose culebrones?
Ultramarinos Bodeler
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