20 de enero de 2014

Contra las hemorroides: Gamonal

Érase una vez un barrio cualquiera, de una ciudad cualquiera, perdida en las vastas tierras de Castilla, famosas por aguantarlo casi todo en silencio. No es casualidad que una de las jotas más famosas sobre la rebelión de los Comuneros rece “desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar”.


Quién nos iba a decir que íbamos a tener una semana en televisión a la ciudad de Burgos de protagonista por su revuelta vecinal. Esta vez no ha sido por la singularidad de su catedral ni por las gestas del Cid sino por la movilización de muchos de los vecinos del barrio burgalés de Gamonal.

Resumiendo el cuento: Empeñado en hacer obras estaba el Alcalde, pero éstas no eran precisamente de valde. Para este menester incierto contrató a un constructor experto y gran amigo, por cierto. Cuál fue su sorpresa, cuando las obras y el precio ya estaban sobre la mesa, el taladrador dispuesto y los obreros con el casco puesto, que los vecinos descontentos,  propusieron movimientos y hete aquí el follón pues nadie esperaba semejante rebelión. La prensa se presentó cuando la violencia explotó, pues ya saben los juglares  que la chicha vende más que la razón en estos lares.

¿Qué es lo que hace encender la chispa de la acción colectiva? ¿Qué es lo que moviliza a ciudadanos normalmente apáticos? Aquí podríamos poner teorías muy interesantes de varios politólogos pero no hay tiempo, ni espacio. Lo cierto es que la señora Blasa que va a comprarle el pan al señor Nicéforo, el estudiante que ha suspendido tres en cuarto de la E.S.O, el parado que busca pero no encuentra, el frutero de la esquina y al que no le llega para pagar el aparcamiento, han dado ejemplo de participación ciudadana. 


Todos ellos, en ejercicio de democracia, más allá de votar cada cuatro años,  también quieren hacerse oír y salir a la calle a decir que esa obra les parece un despropósito en tiempos de ajustes. Vamos que,  haciendo caso a lo que tanto nos repetían a modo de regañina: no queremos vivir por encima de nuestras posibilidades. 

No penséis que me olvido de incluir en la lista de vecinos al personaje que aprovecha para meter bulla y quemar contenedores, haberlos hailos y no son recomendables, pero que cuatro gatos la líen no es excusa para desacreditar a todos los demás acusándoles de violentos, radicales y ácratas tiranos (lo de hacer oídos sordos algún día os explotará en las manos).


El fin del cuento, por el momento, es que el Alcalde ha dado marcha atrás ante la movilización de la gente. Entonces, ¿SÍ SE PUEDE influir en las decisiones de aquellos que nos gobiernan en nombre de otros? Quizás el Consistorio haya recordado para quién está haciendo política, quizás se anime a organizar consultas para que todos los vecinos (los que estén en contra y los que estén a favor) se pronuncien sobre lo que les afecta más a menudo. En política local es más asequible la participación directa a través de consultas y muy útil para empezar a reclamar más responsabilidad a los gobernantes pero también para empezar a ser ciudadanos más responsables con lo que nos rodea.


Érase una vez, la ciudad de Burgos,  sobresaliente y despierta, convirtióse en ejemplo para todas las ciudades, pueblos y rincones. Esta pequeña ciudad ha salido en los periódicos internacionales, muchos han puesto a Burgos en el mapa, sorprendiendo a los escépticos que pensaban, no sin pruebas, que a los castellanos no les va mucho lo de alzar la voz. Pues al final resulta que Ancha es Castilla, Burgos existe y para muestra un botón.
Moraleja: Contra las molestas hemorroides que nos aquejan en estos tiempos: GAMONAL.

Ultramarinos Bodeler

4 comentarios:

  1. Ojalá saliera un Gamonal por província...

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  2. En estos casos me entra curiosidad por el procedimiento. ¿Cómo se puso de acuerdo toda esa gente? ¿Qué motivación necesitaban? ¿Qué estaban dispuestos a arriesgar? ¿Por qué siempre hay algún vándalo o topo ahí metido para estropear la imagen?

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  3. Creo que lo más importante es lo que subyace en la respuesta ciudadana a la impuesta remodelación urbanística, incluidos los actos de discutible violència acaecidos. La respuesta ciudadana hay que entenderla en una coyuntura de recortes sociales y laborales que orbitan alrededor de una repartija indecente de los recursos económicos mundiales, donde el resultado es la concentración en manos de unos pocos de lo que alcanzaria para la vida decente y digna de muy muchos. Luego, este sistema post-neoliberal se caracteriza por la violència estructural en la que cual se sustenta. La rtespuesta violenta de la gente no es ante una remodelación urbanística, esa es simplemente la excusa: la gente se rebota con violència contra la violència estructural de recortes en sanidad, educación, salarios, desahucios....

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  4. No puedo estar más de acuerdo Pelu. También en respuesta a Titanio Verde: La chispa se puede encender ahora con cualquier excusa, ya sean unas obras en el barrio de Gamonal como en cualquier otra parte. La violencia que ejerce el sistema está calentando motores dentro de unos ciudadanos cada vez más indignados. Pasar del sofá de la resignación a la calle depende de muchos factores que unidos entre sí hacen pasar a la acción, el más importante la indignación, la necesidad de hacer justícia o de hacer valer la voz cuando uno se cansa de ser ignorado sistemáticamente por las instituciones.

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