14 de marzo de 2015

Mañanas de Domingo

Hace tiempo que mis mañanas de domingo no olían a café con tostadas ni a sol en la ventana y tú lo sabes. Hoy, en cambio, de pie en este taburete en un rincón de mi salón, mi casa huele a recuerdos recién horneados, a bicicletas de verano por los caminos, a jugar a esconderse entre las espigas de trigo, huele a ti, huele a ti junto a mi aquella mañana.

Muchos años han pasado desde aquel día, no nos habíamos separado desde entonces. Leí en una revista que toda tu vida pasa por tu mente momentos antes, será por eso que ahora están dando una película dentro de mi cabeza. No me gusta este cine, no debí pagar la entrada. Es una película de recuerdos que me aturden, recuerdos que son los tuyos, porque no hay nada más dentro de mi que no seas tú y el trigo. El trigo y tú.  

La radio interrumpe mi despedida:
“Esta madrugada ha sido encontrado en un piso de Les Corts, Barcelona, un cadáver con signos de violencia, los vecinos alertaron a los servicios de urgencia, que se personaron en el domicilio poco después de tener lugar el fatídico suceso. No hay rastro del posible agresor aunque se sospecha el móvil del asesinato. Pasemos a la información del tiempo para hoy domingo...”

Tus recuerdos me escuecen en el corazón, más que esta soga en el cuello, me está haciendo herida. Ayer bajé a comprarla a la ferretería, poco antes de encontrarme contigo. También compré un taburete de madera, me parecía más práctico que una silla, más manejable, más fácil de mover con el pie cuando llegara el momento. Miré en Google las distintas formas de hacer nudos resistentes, sabes que siempre fui un torpe, no quería fastidiarla también en esto.  

El móvil del asesinato fue el amor, mi amor por ti. Lo hice porque pensé que si poníamos fin a todo esto, en la otra vida volveríamos a aquella primera mañana en los campos de trigo, que desaparecería la distancia invisible que ahora nos separaba. El móvil del asesinato fue la locura, la necesidad de que volviera el olor a café con tostadas de los domingos. El móvil del asesinato fue mi propia miseria, esa que me hace estar aquí de pie en este taburete, colgado de una soga mientras escucho en la radio la noticia de tu muerte. Me buscan por tu asesinato pero yo ya no estaré aquí cuando me encuentren, estaré de nuevo contigo aunque sea al otro lado. Patada al taburete.
Fin y principio.

“….Chubascos poco intensos en el Cantábrico y nieve en el centro de la Península con temperaturas bajo cero. Hasta aquí la información del tiempo. Son las doce, las once en Canarias. Cadena Ser Informativos”

Ultramarinos Bodeler


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